El Santo Grial de la transexualidad, peces, y razones biológicas.

El Lythrypnus dalli es un pez tropical, de la familia de los góbidos, con la particularidad de que, bajo determinadas circunstancias, las hembras pueden convertirse en machos.
En los Estados Unidos, los investigagores del Center for Behavioral Neuroscience se fijaron en este pececillo -habitual en las tiendas de acuariofilia- y decidieron adentrarse en su ajetreada vida sexual.
A base de buscar, encontraron indicios hormonales de que el proceso de cambio de sexo comienza en la mente, y lo más importante: que este descubrimiento podría cobrar una relevancia inesperada si contribuye a explicar, sobre una base biológica, el controvertido debate acerca la identidad sexual humana y de las causas de la transexualidad.

Volviendo con el pez de bandas azules, se ha comprobado que puede cambiar de sexo en respuesta a presiones sociales. Se ha verificado que al retirar al macho dominante de un grupo estable, la hembra dominante cambia de sexo para cubrir la plaza vacante. Durante el proceso de transexualización sufre una serie de alteraciones de comportamiento y la transformación de sus órganos sexuales.
Los científicos midieron la actividad de la aromatasa, una enzima que convierte la testosterona en estrógeno, en las gónadas y en el cerebro. Estudios previos ya habían implicado la aromatasa en el desarrollo sexual de una amplia variedad de vertebrados, incluyendo los humanos. Registraron una relación directa entre los niveles de aromatasa y los cambios de sexo: más cantidad en el cerebro de los transexuales recientes.
Por tanto, se sugiere que son aspectos sociales los que inducen el proceso cambio de sexo en el cerebro, para luego afectar al desarrollo de las gonadas y de los caracteres sexuales secundarios. Ahora, el siguiente paso consistirá en determinar si la actividad de la aromatasa afecta a la agresividad, o si es la agresividad la que potencia los niveles de aromatasa.
Las conclusiones del estudio son sumamente interesantes: se demuestra que la identidad sexual implica una compleja interrelación entre el cerebro, la fisiología y el comportamiento. En palabras del Dr. Grober, del CBN: "Si aceptamos que la variación sexual es una parte perfectamente normal de la condición humana, podremos formular preguntas a los peces que nos digan más acerca quienes somos".
Sin duda, se abre un interesantísimo debate.
P.D. - Que nadie se enfade por mi mal gusto al seleccionar la foto del transexual, pero coincidireis en que Carmen de Mairena resulta de lo más apropiado para el tema del día, por el enigmático halo que emana su rostro, a medio camino entre un humano y un pez. ¿Serán así las sirenas?



el pez dijo
El pez ha disfrutado de la lectura, gracias.
1 Noviembre 2005 | 01:47 AM