¿Te apetece cenar un tiburón podrido?
Los buenos documentales de viajes tienen muchos adeptos, entre ellos, yo. Uno de mis programas favoritos es “El planeta solitario”, aunque hay muchos otros interesantes. La verdad es que apenas veo la televisión, pero de vez en cuando me topo con algo que me llama la atención, como ocurrió hace unos días, viendo un documental sobre Islandia.
El presentador comentaba sin pena ni gloria las exquisiteces gastronómicas de la isla de los hielos cuando, en un momento dado, menciona que unos de los delicattessen locales por excelencia era el ¡tiburón podrido!.

Del mismo modo que la mayoría de los televidentes -supongo-, al principio pensé que semejante nombre haría referencia a una receta que en realidad ofrecía otra cosa. Pues no. Era exactamente lo que dice ser: se trata de comerse tiburón podrido, o, como dicen ellos, un Hákarl.
Prosigue el reportero informándonos que sólo tres afortunados chefs islandeses tienen el honor de dominar la técnica de preparar este plato. Ufanos, aseguran que lo distribuyen a los mejores restaurantes de Londres... y digo yo, entonces ¿qué se comerá en los peores?.
Uno de los cocineros nos cuenta, de un modo convincente -eso parece estar pensando él-, que los tiburones Hákarl tienen mucho amoníaco en el cuerpo porque no tienen riñones que les ayuden a eliminarlo. De ahí que si pretendiesemos comerlos frescos, tendrían un fuerte sabor a orina y amoníaco, mientras que si los dejamos pudrir ya pierden ése sabor… (me pregunto si para bien o para mal).

Bueno, no sé de donde han quitado eso de que los tiburones no tienen riñones. Es falso. Aunque si que tienen mucho amoníaco y urea en la sangre. Esto ya lo habíamos comentado al hablar de los peces que beben y los que no beben. Es su forma de luchar contra la presión osmótica externa.
Antaño, los primitivos pobladores de Islandia enterraban los tiburones y los dejaban pudrirse varios meses, para luego desenterrarlos y comérselos. Afortunadamente, los islandeses de hoy en día han mejorado la higiene en la manipulación de los alimentos y ahora los dejan pudrir en cámaras hasta que están en su punto.
Si se os ha abierto el apetito, aquellos que estén interesados en preparar un delicioso tiburón podrido pueden visitar la web de Jo´s Icelandic Recipes, que a buen seguro tiene menos visitas que mi blog, que ya es decir.
Es curioso: nos encontramos ante un plato que tiene el dudoso honor de poseer fecha de caducidad inversa: en lugar de poner “best before” y luego la fecha, debería poner “best after”. Que cosas.


PAtodegoma dijo
A mi cuando me cuentan este tipo de historias sobre comida me gusta recordar la de un jugador de baloncesto que llego a Bilbao con la intencion de quedarse y en su primer dia se lo llevaron a comer angulas y txipirones en su salsa, ni que decir tiene que no se le volvio a ver el pelo al susodicho jugador....
Asi que si algun dia voy de viaje y me dan a comer tiburon podrido,perro asado o escarabajos peloteros pues bienvenidos sean.
18 Julio 2005 | 08:42 PM