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La Coctelera

"Un mar de historias"

[ Historias del mar y puntos de vista propios ]

22 Junio 2005

“El mar es de todos… y lo que se coge de cada uno”

“Las revoluciones se producen en los callejones sin salida”. Bertolt Brecht.




Después de tantos años de planes marisqueros y de tentativas de profesionalización del sector, lo cierto es que, en pleno siglo XXI, sigue prevaleciendo la anacrónica forma de entender la propiedad de los recursos de mar que da título a este artículo. Basta con dar un paseo por la orilla para topar con "aficionados" recolectando mejillones y otros mariscos entre las rocas. Y si lo que queremos es ver a los "profesionales" del furtivismo, entonces tendremos que acercarnos de noche o visitar zonas deficientemente vigiladas, que son mayoría.

Cuando los trincan, suelen recurrir a excusas del tipo “esto no es robar, está ahí y no es de nadie”. Craso error, no es que no sea de nadie sino que pertenece a todos y, por este motivo, su explotación está regida por la Administración Pública.

Viene a cuento esto del furtivismo a raíz de la lectura de una interesante crónica sobre la vinculación entre el marisqueo furtivo y la marginalidad social, de Ramón Castro, publicada el domingo 19 en "La Voz de Galicia". Al parecer, la Interpol pescó un buen lote de delincuentes, con antecedentes de robo o agresión, muchos de ellos con asuntos pendientes de aclarar con la Justicia.

En realidad, de todos es sabido que el marisqueo supone una fuente de ingresos relativamente asequible para determinados colectivos: inmigración ilegal, drogadicción o el paro. Cuando los pillan les abren un expediente que se resuelve con una sanción económica. Nunca la pagarán, al declararse insolventes... y vuelta a empezar.

Dice el artículo que los que a día de hoy mandan en esto “ya han alertado” que, como la infracción no está tipificada como delito, no pueden hacer nada... y que el furtivismo ya es más asunto de las fuerzas de seguridad que de inspección pesquera.

Vaya, vaya... así que el plan es este: Como estas “aves marinas” no pagan las multas, entonces cambiamos la ley, que para eso la hacemos nosotros, que ya decía Platón aquello de que la ley no es otra cosa que la conveniencia del más fuerte. Después, que pasen una temporadita a la sombra, como los percebes de peor calidad.

El caso es que, tarden un par de días, semanas, o meses, algún día habrá que soltarlos ¿no? Y si hasta entonces optaban por ir a mariscar para evitar delitos de carácter penal, ahora este razonamiento no tiene sentido. De modo que, ya puestos a dar el palo, ¿para que jugarse el pellejo en el mar si pueden quitar mucho más robando coches, pisos, etc… y la pena es, para el caso, la misma?

Otro ladrillo en el muro: Condena perpetua.

Por razones circunstanciales, conozco decenas de “furtivos” que darían lo que fuera por regresar del limbo a-legal al que les hemos condenado. No están dispuestos a pasarse la vida en el ostracismo de los “sin papeles”: sin coche, sin propiedades, sin retiro por jubilación, sin prestaciones sociales y, a menudo, con una familia detrás que quiere comer todos los días.

Conviene aclarar que nadie pone en duda la necesidad de profesionalizar la explotación de los recursos del mar, y para ello, es conditione sine qua non erradicar el furtivismo. Pero hace falta que los que nos administran que se mojen un poquito más, y que no vayan a lo fácil, a justificar ante la ciudadanía una gestión fracasada dando estopa al débil.

¿Por qué no se interviene de una vez y con dureza en el mercado negro? Vigilen a los mariscadores “legales” que no cumplen las normas, controlen las lonjas, los mayoristas, las pescaderías y los restaurantes: si el furtivo no tiene a quién vender, dejará la actividad.

Pero aún en el supuesto de que el furtivismo se erradicara por completo, el problema sigue ahí. Estos colectivos tendrían que ingeniarse alternativas para vivir. Siempre dicen, y no les falta razón: “si tuviera un trabajo en tierra no estaría aquí”. Al hilo de ese argumento, cito un texto de Fernando González Laxe que, aunque tiene casi 30 años, lo clava: “las directrices que se intenten aplicar de cara a una política pesquera en Galicia tendrán que venir acompañadas de una política igualmente racional para otros sectores, asimismo abandonados y en crisis” (Estructura da pesca costeira galega, 1977).


Digo yo, ¿no sería mejor hacer actuaciones serias en política social enfocadas a estos colectivos, dando alternativas, y proporcionando salidas, que abocándolos a ser marginados de por vida?

Ahora, con parlamento gallego fresquito, les diría que le den más tiempo al lance, que a este percebe le falta un “fervor”


servido por artedi 1 comentario compártelo

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

lightme

lightme dijo

Interesante, en realidad yo ni sabia que existia una marisqueria ilegal, pero se ve que el ampa ( dleincuencia ), busca donde sea un trabajo.

25 Junio 2005 | 05:34

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