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La Coctelera

"Un mar de historias"

[ Historias del mar y puntos de vista propios ]

17 Junio 2005

Peces luminosos “Made in Asia”

Al conocer la curiosa historia de cómo los peces fluorescentes transgénicos acabaron en las tiendas de mascotas me acordé de la película de Woody Allen “Granujas de medio pelo” (Small Time Crooks), en la cual, a un ex-convicto que trabaja de lavaplatos se le ocurre robar un banco, alquilando el local de al lado para cavar un túnel. Con el fin de no levantar sospechas, decide abrir una tienda de galletas que hace su mujer. El caso es que las galletas tienen tanto éxito que se harán ricos gracias a ellas y no al atraco.

Pues con los peces fluorescentes ocurrió casi lo mismo. Los experimentos iniciales tenían por objeto el desarrollo de bioindicadores de contaminación, de forma que el pez “alumbrara” en presencia de tóxicos, y si además se lograba que revelara un color distinto según el tipo de contaminante, ya sería la reoca. Inyectaron el gen GPF de las medusas, que ya había conseguido producir fluorescencia en la planta del tabaco y, tras mucho ensayo-error, funcionó.

Era cuestión de tiempo vislumbrar el suculento negocio: ¿y qué tal si los vendemos como peces de compañía? Las siempre menguadas arcas de los investigadores les motivaron a aplicar algo así como "cuando la pobreza entra por la puerta, la ética salta por la ventana", de modo que, si entraban en el mercado de las mascotas, la financiación de subsecuentes experimentos estaba garantizada. Así pues, avante toda.


¿Y qué es eso de la ingeniería genética? En principio, no es novedad alguna. Se viene haciendo desde hace siglos, al favorecer el cruzamiento de animales que presentaban rasgos a potenciar, sobre todo de interés económico, en cerdos, vacas, caballos... y también en peces de cultivo, seleccionando como futuros reproductores a los que más crecen, los que ponen más huevos, e incluso con finalidad ornamental, los koi chinos, por ejemplo,… en todo caso, nada peligroso.

Pero ahora se ha dado un enorme salto cualitativo, de consecuencias desconocidas e imprevisibles. El hombre ya puede alterar el código genético de otros seres vivos: mezclar especies, o mejor dicho, trocitos de una, insertadas en la hebra del DNA de los óvulos o del esperma de otra. Su finalidad es, a menudo, la misma que con la selección artificial: mejorar determinados caracteres, proporcionar mayor resistencia a las enfermedades, etc… pero no sólo a los mutados forzosos directamente, sino también al hombre: a modo de ejemplo, se dice que el músculo del pez cebra transgénico es capaz de producir proteínas que pueden inmunizar contra la Hepatitis B.

Entonces, la manipulación genética, ¿es buena o es mala?

No se pueden denostar alegremente los avances científicos, y menos los de semejante calado. La historia está repleta de casos en los que el rechazo a las innovaciones de la ciencia acabó en el ridículo de quién los impulsó.

Creo que la ingeniería genética actual constituye el mayor logro jamás alcanzado por el hombre, y que éste -el hombre- no es susceptible de ser sustraído del contexto evolutivo global, es decir, lo que denominamos “artificial” no existe: es un "artificio". En cierto modo, estas alteraciones y todas las que vengan, son también consecuencia de la evolución. Claro que aquí nos adentraríamos en farragosos temas, a medio camino entre la filosofía y la biología, que ni vienen a cuento ni soy yo el más adecuado para dilucidar estos conflictos.

Por otra parte, también es cierto que los peligros que encierran los transgénicos son muchos: nada sabemos acerca los efectos secundarios, si modificará otros caracteres, ni cuanto ni como, ni que ocurrirá si se escapan y reproducen en el medio natural… aunque esto ya está ocurriendo con los huevos, bacterias, parásitos y otros organismos que son trasladados por los buques en sus bodegas de un lado a otro del planeta, provocando en ocasiones daños irreparables por introducción de especies exóticas. Y no siempre son los buques. Pero de esto hablaremos otro día.

P.D.- Cuando disponga de algunos pececillos fluorescentes (que naturales también los hay), os lo diré y los podreis ver.

Para saber más: Como no, internet está repleto de noticias sobre estos luminosos animales. Sobre genética en acuicultura, hay un libro interesante, de varios autores, del CAYCYT. Si quereis ver fotos de uno de los surtidos de colores disponible ir a Glowingpets

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22 Junio 2005 | 11:37 AM

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