
Un día como ayer, hace 20 años, la Casa de las Ciencias de La Coruña abría sus puertas. Era el primer centro nacional de divulgación científica de titularidad pública, lo que, hoy en día, se dice pronto. La semilla plantada entonces creció y maduró hasta convertirse en los Museos Científicos Coruñeses: la casa de las Ciencias (Planetarium); la casa del Hombre (Domus) y la casa de los Peces (Aquarium Finisterrae).
Al respecto, Wicho, del equipo titular de =mc2, maquero experto y ávido geek en tiempo libre, nos recuerda esta fecha en Microsiervos
Por mi parte, dos mini-anécdotas:
- Camino del aeropuerto, el taxista, sin saber en qué trabajo ni a que dedico el tiempo libre, me dice que está impresionado de la cantidad de gente que, nada más aterrizar, pregunta por los famosos museos científicos coruñeses.
- Me cuenta mi mujer que, estando en una conocida pescadería, el pescadero no paraba de recomendar a la clientela que visitasen el Acuario, y en concreto, que fueran a ver el banco de caballas del Nautilus.
Ciertamente -a mí al menos- me motiva y satisface más escuchar estos comentarios a pie de calle que muchos otros en foros de mayor rango y abolengo (supuestamente). Probablemente, por la sinceridad que emanan.
Y ya finalizo esta mención a la efeméride con un extracto de la Tesis Doctoral de Bienvenido León, "El documental de divulgación científica. Estudio de las obras de David Attenborough":
"El desconocimiento de las cuestiones científicas y tecnológicas por parte de los ciudadanos puede afectar también al funcionamiento de las estructuras políticas sobre las que se asienta la sociedad. Sobre este tema, Francisco de Blas escribe que “no podemos hablar de verdadera democracia si los ciudadanos no comprenden en qué medida las decisiones políticas tienen una motivación científica” . Esta función política de la divulgación científica cobra una especial significación en la sociedad de fines del s. XX, en la que la ciencia y la tecnología tienen una presencia cada vez más notoria en la vida de los ciudadanos, por lo que cada vez son más numerosas e importantes las decisiones políticas en las que la ciencia juega un papel destacado.
Sólo en una sociedad en la que existe verdadera divulgación puede fomentarse un debate inteligente sobre las cuestiones acerca de las que los ciudadanos han de decidir directa o indirectamente.
Además, la sociedad dedica atención a la ciencia no sólo porque busca el conocimiento en sí mismo, sino también porque es consciente de que el saber facilita la resolución de determinadas necesidades. Por eso, la divulgación científica cobra especial relevancia como elemento que puede reestructurar la vida del sujeto y paliar la creciente inadaptación del hombre a un mundo fuertemente impregnado por la ciencia y la técnica".


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